La ceremonia reunió a figuras del cine mundial y confirmó la alfombra roja como plataforma de tendencias, donde los diseñadores combinaron tradición e innovación en texturas y accesorios.
El blanco fue la elección más repetida, tanto en vestidos voluminosos como en trajes monocromáticos, con siluetas strapless y estructuradas. Benito Fernández resumió parte de la pauta: “Mucho blanco, negro, brillos. Los vestidos más estructurados, pelos recogidos o más cortos”.
La combinación de blanco y negro se mantuvo vigente y las plumas destacaron por añadir movimiento y textura en faldas y detalles decorativos. Saiach observó: “Se vieron muchas plumas y contrastando líneas simples y siluetas muy limpias”.
Los tonos rosa y rojo aportaron contraste y frescura, mientras que la joyería tomó un papel protagónico en muchos looks, con collares y piezas llamativas que acompañaron escotes y siluetas de líneas limpias.