El ejército israelí informó de una nueva oleada de ataques a gran escala contra Teherán, Shiraz y Tabriz, y dijo haber iniciado operaciones terrestres limitadas contra posiciones clave de Hezbollah en el sur del Líbano.
El ejército afirmó haber destruido cerca del 70% de los lanzadores de misiles iraníes y el 85% de sus defensas aéreas durante las primeras dos semanas del conflicto, que comenzó el 28 de febrero.
Irán respondió con ataques con misiles y drones en países del Golfo. Un dron impactó un tanque de combustible en el Aeropuerto Internacional de Dubái, lo que obligó a suspender temporalmente operaciones; en Abu Dhabi un misil impactó un vehículo y mató a un ciudadano palestino.
Arabia Saudita informó haber interceptado más de 60 drones en pocas horas, y Emiratos Árabes Unidos confirmó que sus sistemas de defensa aérea respondieron a múltiples amenazas iraníes.
En el ámbito diplomático, el presidente de EEUU, Donald Trump, confirmó conversaciones con Irán aunque dijo que Teherán no está "listo" para un acuerdo; también pidió a varios países enviar buques al estrecho de Ormuz. Alemania exigió claridad sobre los objetivos militares de EEUU e Israel, y Australia descartó enviar un buque al estrecho.
El crudo Brent superó los 104 dólares por barril, según el informe, con una subida de más del 40% desde el inicio del conflicto.